Parque Natural de las Hoces del Cabriel, Comunidad Valenciana


El río Cabriel sirve de divisoria entre las tierras valencianas y castellanas durante más de 50 km, desde el embalse de Contreras hasta su confluencia con el río Júcar en Cofrentes. El sinuoso curso del río es el eje de una amplísima área muy poco transformada y excepcionalmente conservada, hábitat de una rica vegetación de ribera y de aves protegidas como el águila real, el águila perdicera o el búho real.

El río constituye, asimismo, una de las mejores reservas fluviales de fauna con poblaciones de nutria de río, cangrejo autóctono y madrilla del Xúquer.

El valle del Cabriel es el bosque de ribera mejor conservado de la Comunidad Valenciana y está formado por galerías de chopos, sauces y tamarindos, junto a los que crecen cañas, juncos y carrizos.

Las paredes rocosas que rodean el río están cubiertas de un denso bosque de pino blanco, con presencia puntual de carrascas y robles valencianos. Además el bosque es rico en plantas autóctonas mediterráneas como el romero, el lentisco, el madroño, el boj o la sabina albar.

Desde Villargordo del Cabriel se llega a las espectaculares agujas de los Cuchillos y el valle de Fuenseca.

Entre los parajes de Vadocañas y Villatoya, el Cabriel se encaja en una serie de meandros conocidos como las Hoces. Hasta Villatoya y la aldea de Casas del Río se llega desde Requena.

Se dice que el río Cabriel, afluente del río Júcar, es uno de los más limpios de toda la vieja Europa, uno de los menos contaminados, atravesando con sus depuradas aguas las provincias de Aragón, de Castilla la Mancha y de Valencia.

En total son 220 kilómetros de longitud desde su nacimiento en la Muela de San Juan, en Albarracín (Teruel) hasta su muerte virtual en el Júcar, ya en Valencia. Pero hoy venimos a proponer una escapada al Parque Natural de las Hoces del Cabriel, entre los municipios de Minglanilla, Iniesta, Requena, Venta del Moro y Villargordo del Cabriel, entre Cuenca y Valencia.

Qué hacer

Paseos, rutas, excursiones y tranquilidad son las principales razones por las cuales acudir a este paraje natural de las Hoces del Cabriel. Además, de junio a agosto, en verano, suele practicarse rafting en estas aguas o piragüismo.
En invierno, se pueden visitar tranquilamente los pueblos de la zona y participar de sus fiestas. En Minglanilla, por ejemplo, cada 17 de enero se celebran las fiestas de San Antón, donde es tradición que se forme una guerra simpática de harina.

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